En el instituto, a menudo era la única chica en los clubes o concursos de informática. A veces, me seleccionaban solo para que el grupo pareciera más «diverso», lo que me hacía plantearme si me había ganado mi plaza, pese a haber superado todas las entrevistas y pruebas de programación. Las oportunidades eran muchísimas, pero con frecuencia sentía que no eran para mí.
Esa sensación persistió durante la universidad. En las aulas predominaban los chicos y yo cargaba con el peso de los estereotipos y las expectativas de no estar a la altura.
Fundar Go Girl transformó mi sentido de pertenencia. En lugar de esperar a que me aceptaran, decidí crear un espacio donde otras chicas pudieran sentirse incluidas, valoradas y empoderadas. Hoy, a través de Go Girl, me esfuerzo por cerrar la brecha en el acceso, la representación y las oportunidades para las chicas en el ámbito de CTIM. Mi misión personal se ha convertido ahora en una organización con más de 100 voluntarias que ayudan a más de 2000 mujeres jóvenes a través de formación y tutorías. Al mismo tiempo, estoy creando mi propia startup de IA en la que no solo desarrollo tecnología, sino que también reclamo un lugar propio para influir en su evolución.