Lauren Hasson habla sobre

cómo mantener tu propio espacio y defender tus valores

Lauren Hasson habla sobre

cómo mantener tu propio espacio y defender tus valores

Tras un temprano interés por las materias CTIM que la llevó a seguir la carrera de informática, Lauren Hasson se encontró persiguiendo aspiraciones cada vez más ambiciosas. En la actualidad, es la fundadora de DevelopHer, una galardonada plataforma de desarrollo profesional que proporciona a las mujeres del sector tecnológico los conocimientos, las habilidades y la confianza necesarios para derribar la brecha de género en el ámbito del liderazgo, las oportunidades y la remuneración. Lauren también trabaja en la primera línea del sector tecnológico como directora de ingeniería en una importante empresa de Silicon Valley. Entrevistamos a Lauren para la serie #WomenWhoMaster con el fin de recabar información sobre su vida, su trabajo y su compromiso con la promoción de la próxima generación de mujeres en su campo.

  

P: ¿Podrías hablarnos un poco de tu trayectoria personal? ¿Siempre te han interesado los ordenadores y la ingeniería de software?

No me gustaban los ordenadores, pero desde muy pequeña se me daban muy bien las matemáticas y las ciencias. Esas materias me salían de forma natural. Uno de los primeros programas extracurriculares en los que participé fue un programa de lanzamiento de cohetes. Cuando llegué a secundaria, siguiendo el consejo de unos amigos de confianza, mis padres me orientaron hacia la informática como asignatura optativa y fue entonces cuando entré en contacto por primera vez con la programación. La idea de mis padres era que, aunque no llegara a ser ingeniera de software, al menos sería capaz de hablar con fluidez con ese tipo de trabajadores.

Lauren Hasson levantando la mano

P: ¿Cómo era la clase de informática? ¿Te intimidaba?

Creo que yo era una de las únicas dos chicas de toda la clase; el resto de los estudiantes eran chicos de tercer y cuarto año que programaban por diversión. Era un mundo completamente nuevo para mí y mis padres tampoco tenían conocimientos en la materia, así que tuve que arreglármelas sola. En ese sentido, fue intimidante. Pero aprendí rápido y adquirí una base muy sólida en un lenguaje de programación procedural llamado Turbo Pascal, que sentó las bases para todo lo que vendría después.

P: Es fantástico que tus padres te hayan apoyado tanto para que estudiaras informática desde tan joven.

[Se ríe] No estoy segura de si me apoyaron o me obligaron, pero aunque en su momento me molestó, por no decir algo peor, terminó siendo una de las mejores decisiones que pudieron haber tomado mis padres por mí.

P: Pasemos a tus años universitarios y el inicio de tu carrera profesional, momento en el que afianzaste los conocimientos básicos sobre programación que adquiriste en secundaria. ¿Tuviste algún profesor que te ayudara especialmente o algún mentor que ayudara a encontrar tu camino?

No. A lo largo de mi formación académica y mi carrera profesional, nunca tuve lo que se denomina un mentor. Tuve que ser mi propia animadora y mentora, lo que me enseñó que tengo el poder de dirigir mi propio camino. Hubiera sido útil tener a alguien que me abriera las puertas o me diera sabios consejos profesionales, pero esa persona nunca apareció. Lo que he aprendido a lo largo de los años es que los recursos que buscamos a menudo se encuentran dentro de nosotros mismos.

He aprendido que tener a otras mujeres en la sala no es un requisito para el éxito de una mujer. Siempre puedes mantener tu propio espacio y cumplir tus objetivos.

P: ¿Dirías que la experiencia es una de las principales razones por las que creaste DevelopHer? ¿Podrías contarnos cómo fueron los inicios de esa plataforma?

Sí, no solo porque quería allanar el camino para otras mujeres, sino porque, como dije antes, quería ayudarles a comprender que, en muchos casos, ya tienen lo necesario para triunfar.

En cuanto al origen de la plataforma, al principio solo tenía pensado entrevistar a mujeres ejecutivas de departamentos técnicos —vicepresidentas de ingeniería, directoras técnicas, directoras de seguridad de la información y puestos similares— para un pódcast y dar a conocer sus historias al mundo con la esperanza de inspirar a otras personas. La misma semana en que se lanzó el pódcast, me contactó una importante cumbre de mujeres del ámbito tecnológico que estaba interesada en que diera una charla durante el almuerzo. Les conté mi historia, una cosa llevó a la otra y, sin darme cuenta, ¡estaba dando el discurso de apertura en la cumbre! De ahí todo despegó.

Poco después, desarrollé mi primera oferta, que consistía en un programa de negociación para la igualdad salarial diseñado para dotar a las mujeres con datos y protegerlas para no recibir salarios inferiores a los de sus pares masculinos.

Lauren Hasson sentada en un sofá con colegas

P: Entiendo. Ahora, después de todos estos años, con una visión dominante de tu campo, ¿hay algo que te gustaría que fuera más común en el mundo de las CTIM o en la ingeniería de software en particular?

Ojalá fuera más habitual que las personas hablen de sus miedos e inseguridades sobre el síndrome del impostor. A puertas cerradas, te cuentan cómo al principio se sintieron presas del pánico cuando les asignaron una tarea difícil o de gran repercusión. Cuando las personas del sector proyectan confianza en público, en particular las mujeres perciben que tienen todo bajo control y que nunca afrontan miedos similares. Y no es verdad. He conversado sobre el síndrome del impostor tanto con hombres como con mujeres. Es importante que las mujeres comprendan que no son las únicas que se sienten fuera de lugar.

La forma de superar la incomodidad es tener claro el valor que aportas, valorar tu propuesta única y mantenerte firme.

Conecta con Lauren en LinkedIn y Twitter. Para obtener más información sobre DevelopHer, visita su sitio web.

Women Who Master pone de relieve a mujeres que han hecho contribuciones sobresalientes en los campos de CTIM. El objetivo de la serie es celebrar esas contribuciones, inspirar a futuras líderes y ayudar a cerrar la brecha de género en la tecnología.